1/3/07

Los Drúedain

Por Martín Cagliani

Allí estaban Théoden y Éomer, y sentado en cuclillas ante ellos, un extraño ejemplar de hombre, apeñuscado como una piedra vieja, la barba rala como manojos de musgo seco en el mentón protuberante. De piernas cortas y brazos gordos, membrudo y achaparrado, llevaba como única prenda unas hierbas atadas a la cintura. […] Tenía una voz profunda y gutural, y Merry oyó con asombro que hablaba en la Lengua Común, aunque de un modo entrecortado e intercalando palabras extrañas.” (ESDLA)

Sin duda todos recordarán a Ghân-buri-Ghân, gran jefe de los Hombres Salvajes del bosque de Drúadan. Él guió a los rohirrim para llegar a tiempo a la batalla en los campos de Pellenor. Con este personaje Tolkien introduce a una raza de hombres muy especial y extraña a la vez. No son unos simples hombres salvajes de los bosques, sus características son muy especiales y elaboradas. Tolkien le dio mucho más detalle a la descripción de este pueblo de hombres que a muchos otros de las primeras edades.

Los Hombres Salvajes de los bosques introducidos por Tolkien por primera vez en el Señor de los Anillos, son descriptos en detalle en un ensayo y una serie de notas de Tolkien publicadas por Christopher Tolkien (su hijo) en el libro Cuentos Inconclusos.

Características

Eran hombres de una especie muy diferente al resto de los Atani. “No eran muchos, unos pocos centenares quizá, que vivían apartados en familias o pequeñas tribus, pero amistosamente, como miembros de la misma comunidad”. (CI)

Su aspecto resultaba desagradable a los ojos de los elfos o de otros hombres. Eran bajos, de no más de un metro “pero muy anchos, con nalgas pesadas y cortas piernas gruesas; las caras anchas tenían ojos hundidos, con cejas gruesas y narices chatas; no les crecía barba, salvo a unos pocos hombres (orgullosos por la distinción) que llevaban en medio de la barbilla un mechoncito de pelo negro.” (CI)

Tenían muy poco pelo, escasos y lacios en la cabeza “y nada en absoluto en sus piernas y pies.” (PME)

“Las facciones parecían de ordinario impasibles, y lo más móvil que tenían eran las grandes bocas; y uno no podía observar el movimiento de sus ojos cautelosos salvo que estuviera muy cerca, porque eran tan negros que no se les veía las pupilas, aunque se les enrojecían cuando estaban furiosos.” (CI)

Su voz era profunda y gutural, “pero la risa era una sorpresa, rica y vibrante”, muy contagiosa. Eran muy alegres, reían mucho, ya sea mientras trabajaban o cuando jugaban.

Podían ser enemigos implacables, “y una vez inflamados de cólera, eran muy lentos en enfriarse”. Eran luchadores silenciosos, ni en la victoria se alborozaban.

Sus vidas eran cortas, y eran poco numerosos. Perdieron a muchos en su lucha contra los Orcos, por quienes abrigaban un odio implacable, a su vez estos también los odiaban y se deleitaban en capturarlos y torturarlos.

Costumbres

Eran un pueblo frugal, de poco comer incluso en tiempos de abundancia y sólo bebían agua. Les gustaba mucho comer hongos, algo que los diferenciaba de elfos y otros hombres, y que los asociaba a los hobbit, grandes entusiastas de los hongos.

Rastreando eran los mejores. Se dice que podían seguirle el rastro a cualquier criatura viviente, usaban el olfato, como los sabuesos, con la peculiaridad de que además tenían una vista muy aguda. “Se jactaban de que con viento favorable eran capaces de olfatear a un Orco que se encontraba todavía demasiado lejos para que los demás Hombres pudieran verlo, y de seguir el olor durante semanas, salvo a través de aguas corrientes.” (CI)

Conocían a todas las criaturas de los bosques casi tan bien como los elfos “y se dice que si se trasladaban a una nueva región, en poco tiempo conocían a todas las criaturas que en ella crecían …”. (CI)

Poseían una escritura muy simple, que ellos mismos inventaron: “no eran más que unos cuantos signos … para señalar huellas o dar información o advertencia.”

En algo que eran muy hábiles es en la talla de madera o piedra. “… se deleitaban en tallar figuras de hombres o bestias, ya fueran juguetes y ornamentos o grandes imágenes, a las que los más hábiles de entre ellos daban una animada apariencia de vida.” Incluso llegaban a tallar figuras de Orcos huyendo con caras de miedo, que parecían tan reales que los orcos que las veían salían corriendo.

Pero las tallas más famosas y fantásticas eran las que hacían de ellos mismos. Las colocaban en la entrada de caminos o en las curvas de senderos de los bosques. Las llamaban “piedras de vigilancia”. Representaban a un Drúadan de mayor tamaño que el natural. Los Orcos temían mucho a estas piedras.

Una de las capacidades de los Drúedain que llama más la atención era la de mantenerse quietos y en silencio “lo que soportaban a veces durante días enteros, sentados con las piernas cruzadas, las manos en las rodillas o el regazo, y los ojos cerrados o fijos en el suelo”. “… a menudo se quedaban así sentados en momentos de dolor o de duelo, pero a veces lo hacían por el placer de pensar o para trazar un plan.” Nada pasaba, ni se acercaba que no fuera advertido y recordado por ellos cuando estaban así. Sobre esto hay una muy linda historia contada en el ensayo sobre los Drúedain que sale publicado en Cuentos Inconclusos.

Poderes ¿Mágicos?

“… tenían, o se les atribuía, poderes extraños o mágicos.” La historia La Piedra Fiel (publicada dentro del ensayo de Cuentos Inconclusos) demuestra la capacidad que tenían de transferir sus poderes “recuerda una miniatura de la transferencia de poder de Sauron a Barad-dûr y al Anillo” (PME). En esta historia un drûg amigo de una familia del Pueblo de Haleth, transfiere sus artes a una estatua de estatua de piedra de un drúedain, que cobra vida y mata a varios orcos defendiendo a la familia.

Historia y Geografía

A fines de la primera edad los hombre de Haleth se mudaron a el Bosque de brethil, bien al noroeste de Beleriand, y muchos drúedain se fueron con ellos, pero la mayoría, dice Tolkien, se quedó en las Montañas Blancas. Esto llama la atención, ya que son las montañas de Gondor y Rohan, las que tanto protagonismo tienen en ESDLA en la tercera edad, y acá se esta hablando de la Primera Edad o sea que esta forma del oeste de la Tierra Media, que tiene a fines de la Tercera Edad en ESDLA, es la misma que tiene en la primera y segunda edad. Bueno siguiendo con los drûgs, parece que en la Segunda Edad, los numenoreanos, los perseguian, entonces se fueron de la parte sur de las Montañas Blancas, algunos permanecieron en el llamado Bosque Drúadan, en el borde noroeste de las Montañas Blancas. Pero muchos se fueron al Drúwaith Iaur: bien al oeste de las Montañas Blancas entre el río Isen y el Lefnui, en la peninsula sudoeste. Estos son los que atacan a las fuerzas de Isengard en la Batalla de los vados del Isen, algunos se escaparon hasta ahí, y fueron masacrados por los drûgs que vivian ahí en cuevas.

Bibliografía

CI - Cuentos Inconclusos. Minotauro. J. R. R. Tolkien. Ch. Tolkien (Ed.)

- Narn-i-hîn-Húrin.

- Los Drúedain.

ESDLA - El Señor de los Anillos. Minotauro. J. R. R. Tolkien.

- El retorno del Rey:

- El acantonamiento de Rohan.

- La Cabalgata de los Rohirrim.

PME - The Peoples of Middle-earth. The History of the Middle-earth. Vol. 12. Harper-Collins. J. R. R. Tolkien. Ch. Tolkien (Ed.)

- Of Dearves and Men

- Tal-Elmar

1 comentario:

David dijo...

Buena definición...